La revolución de los poemas de Vallejo demostró los principales de “comunismo” como una ideología, sino también como una identidad partisana. Como hablamos esta semana, las definiciones fundamentales o universales de una palabra están construidas en el contexto de la palabra bajo de una cultura especifica. El maltratamiento de la palabra “comunismo” en el contexto occidental hasta que los 1950s oculta un temido subyacente y extremo que continua aún hoy en día. Pero “comunismo” como una identidad política se deriva de la palabra “comunidad” o la colectivización de un grupo de personas que vencen contra el “sufrimiento” existencial para que ellos sobrevivan un día más.
Como yo traté de explicar en mi blog anterior, el tema de “sufrimiento” en la mente de César Vallejo no existe a dentro del alma de un individuo, pero es un “sentimiento” “igual” que no tiene causa ni carece de causa simplemente porque lo existe. Y desde el sufrimiento existe, su origen está en el mundo colectivo. Por eso, en su colección muy famosa de poemas “España aparta de mí este cáliz” Vallejo comparó la muerte de Pedro Rojas – un hombre “obligando de muerte” con un hombre ya lo había muerto pero resucitó - como dos hombres que estaban “lleno de mundo”. Los hombres representa la superación colectiva contra las cosas como sufrimiento, escasez, persecución (y también incluso la muerte), que afecta cada hombre individualmente y por eso, porque afecta cada una de nosotros en turno, afecta la “comunidad”. Pues todas las abstracciones que existan en los dos ámbitos del publico y privado imponen una obligación para cada ser humano a luchar para un día más donde podemos “echóse a andar”.
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