Cuando Sarmiento sucedió a ganar la presidencia contra el régimen federalista de Juan Manuel de Rosas, él quiso un gobierno central con poder en la forma de la ciudad urbana (donde él creyó nació y vivió la cultivación de una civilización). Pues, uno de los "políticas" más "civilizadas" que Sarmiento mandó fue la exterminación de los indios al mano de los gauchos reclutados. Los "animales fierras" o indios, eran amenazas al gobierno, y su hogar; la ciudad. Los "déspotas" que vivían afuera de la ciudad tenía dos opciones: necesitaron ser domesticados o matados. Pero los gauchos estaban encargados de este "dirty work" y la obra Martín Fierro de José Hernández intentó a explotar la violencia y barbaridad del régimen Sarmiento, cuyos discriminaciones, injusticias, y justificaciones de violencia (un genocidio legitimado con las metas del gobierno ¿no?) capturaron la explotación de gente que solamente podía luchar contra esta amenaza de la “civilización” de Sarmiento para que ellos protegen sus vidas y derechos debajo de la nación Argentina.
La vida de José Hernández explicó, en parte, porque él era un federalista pero nunca justificó el despotismo de Rosas ni la unitarismo y modernización cultura de Sarmiento. Sobre todo, Hernández era una nacionalista argentino. Escribió en muchísimos periodistas y atacó la barbaridad de los lideres civilizados, que cogieron la luz de Ilustración europea con manos ensangrentadas. Hernández preguntó en uno de sus artículos de 1869, “¿Qué civilización es la des las matanzas?” y afirmó, “La civilización sólo puede darnos derechos que se deriven de ella misma.” En Martín Fierro, el protagonista, el gaucho, preguntó los dios y los santos a asistirle con su historia cargada de mucho sufrimiento y injusticia. Martín es un bandito, escociendo del régimen de Sarmiento pero, al mismo tiempo, luchando contra los que quieren reclutar los indios y los gauchos y usarlos como juguetes en su “guerra” de mantener la civilización. “Si eso es servir el Gobierno / a mí no me gusta el cómo…” dice Martín antes de él decidió a escapar. Él se sintió como un ratón en un ratonera “en que sólo gana el juerte; / era jugar a la suerte con una taba culera.”
La repuesta de que es la civilización es una de perspectiva. Los como Sarmiento que predican las glorias de las ciudades modernas con lujos infinitivos necesitaron una pedestal para sus comparaciones. Ellos necesitaron algo para comparar y justificar su ideología de civilización para esforzar sus sentamientos. Por eso, el opuesto en forma es la barbarie, y los que asumieron esto, eran los que no conformaron a dentro de las barreras de las ideologías europeas. Entonces, las “tabas” “civilizadas” persiguieron los “ratones bárbaros” hasta que los bárbaros aceptaron la justificación de la matanza de los unitarios en nombre de la civilización.
Me gusta tu explicacion de la perspectiva de Hernandez...que en vez de ser en un lado del espectro politico, sobre todo, es un nacionalista argentino. Y estoy de acuerdo que no hay una manera a definir la perspectiva. Pero pienso que tu comparacion entre la civilizacion y la barbarie es un poco restringida. Parece como hay nada entre los dos, y yo pienso que esta integracion de los dos necesita ocurrir hasta cierto punto. Pero eso es solamente mi opinion, y me gusta muchos de sus pensamientos! Una cosa mas, como tienes acentos? Yo no puedo copiar y pegar de Word y no se como hacer acentos en el blog...
ReplyDeleteComentario estupendo. Muy bien pensado y escrito. Estoy completamente de acuerdo con lo que indicas sobre la arbitrariedad de las perspectivas. Ojala que podamos dejar actuando asi y comenzamos a comportarnos mas responsable y sensible. si no, seguiriamos cometiendo los mismos errores y hace que la historia se repite.
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